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Un hotel con mucha historia

Los orígenes del Hotel Adserà se remontan a 1934, año en que su fundador Pere Adserà Tomas emprendió la construcción de la primera parte del edificio. Siendo desde 1925 arrendatario del chalet del centro excursionista de Catalunya y ante el aumento de demanda de plazas emprendió la construcción de un edificio con habitaciones para cubrir las puntas de ocupación.
Posteriormente el edificio original se fue ampliando y remodelando hasta nuestros días en que continúa regentado por sus descendientes.

La llegada de Pere Adserà Tomàs a La Molina se remonta el diciembre 1925, cuando se inauguró El Chalet del CEC. Necesitados de una persona que regentase el Chalet y que estuviese dispuesto a trasladarse a vivir allí, Ignacio Folch contactó con Pere Adserà Tomàs quién, después de una visita previa y una vez liquidado su negocio de hotelería en Barcelona, se trasladó a vivir a La Molina con su familia.

Pere Adserà emprendió esta tarea de primer hotelero con tal afecto y afección que, junto con el CEC, emprendieron pronto mejoras y ampliaciones del Chalet de La Molina. En aquellas épocas en La Molina no había luz, teléfono, red de agua, ni tan solo carretera transitable. Todo se fue consiguiendo con lucha y abnegación.

El año 1934, Pere Adserà construyó el primer nuevo edificio que sería el Hotel Adserà. Del 1936 al 1939 pasa toda la guerra en La Molina. En el CEC se alojan las Brigadas Alpinas y después colonias infantiles.

El 1939, una vez finalizada la guerra, Pere Adserà vuelve a retomar la actividad y entre el periodo de 1942 a 1957, emprende la primera conducción de agua de la Molina. Construye cuatro edificios nuevos, de los cuales uno ha sido la Clínica Deportiva Samaranch, otro el edificio Maina y ampliaciones al propio Hotel Adserà. Colabora con los clubs de Terrassa y Sabadell para que construyan su propio hotel, que les gestiona durante unos años, también alquila durante unos años unos anexos al Club de Tenis Barcino hasta que construyen su propio edificio.

En la construcción del primer telesilla del estado promovido por el conocido pionero Josep Mª Guilera, en 1943, participa con la adquisición de acciones que se emitieron para sufragar los gastos. He aquí también la figura de un pionero, que con tanto afecto dedicó toda su vida a La Molina llegando a convertirse en el primer cartero y meteorólogo del lugar.

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